«Siempre hemos vivido en el castillo» no es una novela de terror convencional. No hay monstruos sobrenaturales ni sobresaltos repentinos, sino un miedo más sutil y perturbador: el terror de lo cotidiano, de la aparente tranquilidad y rutina que esconden lo innombrable, aquello que se enreda en las paredes de la casa y corrompe lentamente el alma.

La historia está narrada por Mary Katherine «Merricat» Blackwood, quien vive junto a su hermana Constance y su tío Julian en la mansión familiar, aislados del mundo tras la trágica muerte del resto de su familia. A medida que la narrativa avanza, emergen oscuros secretos y la llegada de una visita no deseada amenaza con quebrar el frágil equilibrio de su mundo, poniendo a prueba su pensamiento mágico y sumiendo al lector en una constante incertidumbre y suspenso.
Es la primera vez que leo a Shirley Jackson, y el género en el que se mueve no es de mis favoritos. Sin embargo, este libro fue una revelación para mí: un acercamiento al terror de la vida real, ese miedo que no proviene de lo sobrenatural, sino de lo cotidiano, de lo que queda sin decir. Jackson logra que cada lector haga su propia interpretación de los hechos, dejando siempre un velo de duda sobre lo que realmente sucedió. Su relato está tan bien construido que nos lleva a empatizar con alguien que ha cometido un crimen atroz.
Tal vez esto se debe a que la autora conocía ese tipo de terror en su propia vida. Sus historias parecen nacer del dolor, como si escribir fuera su forma de sanarlo, de expulsarlo, de construir un mundo donde pudiera ser feliz. Y eso es algo que me llamó profundamente la atención: al final, las hermanas Blackwood son felices. Pero, ¿esa felicidad significa lo mismo para todos?
La autora, Shirley Jackson nació el 14 de diciembre de 1916 en San Francisco, pero su infancia y juventud estuvieron marcadas por una relación difícil con su madre, quien constantemente la criticaba por su peso, su apariencia y su forma de vivir 1. Más tarde, su matrimonio tampoco fue un refugio: su esposo, además de serle infiel, exigía que fuera la esposa perfecta mientras sostenía económicamente a la familia con su escritura. Jackson vivió con ansiedad y en sus últimos años desarrolló agorafobia, el mismo miedo a los espacios abiertos que paraliza a Constance en Siempre hemos vivido en el castillo. Publicó la novela en 1962 y falleció en 1965, a los 48 años, mientras dormía. Tal vez, al conocer su historia, se comprenda mejor la angustia, el encierro y la necesidad de refugio que atraviesan sus personajes. El cineasta Guillermo del Toro refiere sobre La maldición de Hill House de Shirley Jackson: «Shirley Jackson nos obliga a contemplar lo sobrenatural a través de los ojos de cada personaje y de sus vulnerabilidades, sin negar jamás la malevolencia de la casa: el embrujo es real y todos en su interior están solos, ciegos al drama de los otros. Tal vez este sea el horror más sutil y persistente en la ficción de Jackson: todos estamos siempre solos2
La comida y la cocina son elementos fundamentales en Siempre hemos vivido en el castillo. No solo representan la unión familiar y el refugio dentro del hogar, sino que también se convierten en símbolos de control y peligro. Constance, encargada de la cocina, encuentra en la preparación de los alimentos una forma de estabilidad y cuidado, pero la comida también es el vehículo de la tragedia: un elemento cotidiano que, en manos equivocadas, puede transformarse en un arma letal. En esta novela, Shirley Jackson juega con la dualidad entre lo doméstico y lo siniestro, dejando al lector con la inquietante sensación de que incluso lo más familiar puede esconder un peligro latente.
Esta obra aborda diversos temas profundos y complejos, como la hermandad, la familia y las tradiciones familiares, pero también explora la desconexión y la ruptura de esos lazos. A través de la relación entre las hermanas Merricat y Constance Blackwood, Jackson nos presenta una historia de compañerismo, cariño, dependencia, aislamiento y rechazo, donde se establece una clara división entre «los otros» y «los míos»
Recomendación: Recomiendo esta obra a aquellos que disfrutan del género de terror, especialmente a quienes han leído a Stephen King, quien ha mencionado en varias ocasiones que Shirley Jackson fue una de sus principales fuentes de inspiración. También es una excelente recomendación para quienes desean explorar este género y conocer a una de las autoras más influyentes en la literatura de terror psicológico.
Datos generales del libro:
- Título: Siempre hemos vivido en el castillo
- Título original: We Have Always Lived in the Castle
- Autora: Shirley Jackson
- Primera edición: 1962 en inglés
- Traducción: 2012 por Paula Kuffer
- Editorial: Minúscula Barcelona
- Número de páginas: 204
- Género: Novela de terror psicológico, Supenso
- Temática: Aislamiento, familia, muerte, locura, exclusión social, secretos, culpabilidad, amor fraternal, pensamiento mágico.
- Premios recibidos: Considerada por la revista Time como una de las diez mejores novelas del año
Shirley Jackson San Francisco 1916-Bennington 1965)
En 1948 publicó su primera novela, The Road Through the Wall, y el cuento «La lotería», un clasico del siglo XX. Su obra incluye las novelas Hangsaman (1951), The Bird´s Nest (1954), The Sundial (1958) y La maldición de Hill House (1959), así como los ensayos autobiográficos Life Among the Savages (1953) y Raising Demons (1956). En 1962 publicó «Siempre hemos vivido en el castillo», que fue considerada en la revista Time como una de las diez mejores novelas del año





Deja un comentario