La librería del señor Livingstone, de Mónica Gutiérrez, llegó a mí en formato audiolibro. Últimamente busco historias que puedan acompañarme mientras conduzco: novelas que me permitan seguir el hilo sin exigir una concentración absoluta, pero que al mismo tiempo me dejen algo cuando apago el carro.
Hay libros que llegan en el momento adecuado no porque cuenten una historia extraordinaria, sino porque hacen una pregunta que, de alguna manera, ya estaba rondando dentro de nosotros.
Y esta me dejó una pregunta:
¿Somos la profesión que escogimos? ¿Somos aquello que alguna vez pensamos que íbamos a ser? ¿O somos mucho más que eso?
Agnes, la protagonista, llega a Londres buscando abrirse camino como arqueóloga. Tiene una profesión, una preparación y una idea bastante clara de hacia dónde debería dirigirse su vida. Sin embargo, las cosas no resultan exactamente como esperaba y termina trabajando en Moonlight Books, la pequeña librería del señor Livingstone.
Un lugar que, en principio, no parece pertenecer a su camino.
Y quizá eso fue lo que más me gustó de la novela.
Porque poco a poco aquello que parecía una pausa, una desviación o incluso un lugar equivocado comienza a convertirse en refugio. Agnes encuentra personas, rutinas, conversaciones y afectos que transforman la librería en algo mucho más importante que un sitio donde trabajar.
Se convierte en hogar.
La librería tiene además una atmósfera especial. Entre libros, té, lluvia londinense y las ocurrencias de Livingstone, la novela consigue crear uno de esos espacios en los que resulta agradable quedarse un rato. No suceden grandes catástrofes ni hay giros que obliguen a permanecer en tensión. Y, al menos para mí, eso no fue un problema.
Cuando escucho un audiolibro mientras conduzco no siempre quiero una gran trama. A veces solo quiero una buena historia que me acompañe.
Eso sí, escucharla en lugar de leerla también tuvo algunas dificultades.
Londres está muy presente en la novela. Aparecen calles, barrios, edificios y lugares que seguramente tienen un significado diferente para quien conoce la ciudad. Yo no conozco Londres y, mientras conduzco, no puedo detenerme a buscar cada lugar en Google. Algunas descripciones conseguían crear muy bien la atmósfera; otras veces simplemente escuchaba el nombre y lo dejaba pasar.
Con las referencias literarias me ocurrió algo parecido.
La novela está llena de libros, autores y citas. Imagino que para un lector que reconoce cada referencia debe ser una especie de juego. A mí me ocurrió algo parecido a lo que sucede en la cena de Nochebuena de los últimos capítulos: el señor Livingstone lanza comentarios y citas literarias mientras los demás intentan seguirle el paso.
Algunos libros los conocía.
Otros no los había leído.
Y otros seguramente los había leído, pero en ese momento no conseguía recordar de qué me estaban hablando.
En papel quizá me habría detenido. Habría buscado el autor, marcado una frase o investigado alguna referencia. Conduciendo, simplemente seguía adelante.
Hacia el final aparece con más fuerza la historia romántica. Probablemente esta sea la parte que menos necesitaba. No porque esté mal construida, sino porque para entonces yo ya había encontrado otra historia que me interesaba mucho más: la de Agnes descubriendo que una vida diferente a la imaginada también puede tener sentido.
Los comentarios ingeniosos de los otros personajes hicieron que esos últimos capítulos siguieran resultándome entretenidos, pero, si pudiera escoger, me habría quedado un poco más con la librería y un poco menos con el romance.
Quizá porque el verdadero encanto de La librería del señor Livingstone no está en saber con quién termina Agnes.
Está en descubrir en quién se está convirtiendo.
Y en recordar que no siempre llegamos a nuestro lugar siguiendo el camino que habíamos planeado.
A veces entramos por casualidad en un sitio que no formaba parte del mapa.
Nos quedamos un poco.
Encontramos personas.
Encontramos refugio.
Y un día descubrimos que aquel lugar inesperado también puede llamarse hogar.
¿A quién recomendaría el libro?
Recomendaría La librería del señor Livingstone a quienes buscan una lectura ligera, cálida y agradable, especialmente si disfrutan las historias ambientadas entre libros, librerías y personajes que poco a poco terminan formando una pequeña comunidad.
También se la recomendaría a quienes alguna vez han sentido que no están en el lugar en el que se suponía que deberían estar. A quienes siguen intentando llegar a la vida que habían imaginado y quizá, por mirar únicamente hacia allí, no se han detenido a descubrir que un camino diferente también puede conducirlos a un lugar en el que disfruten estar.
Es una historia sencilla, pero deja una bonita reflexión sobre quiénes somos más allá de nuestra profesión, nuestros planes y aquello que alguna vez pensamos que debía ser nuestra vida.
No la recomendaría a quienes buscan una trama intensa, grandes giros inesperados o situaciones extraordinarias. Esta es una novela tranquila y bastante predecible. Su encanto no está en la sorpresa, sino en la atmósfera que crea, en sus personajes y en esas pequeñas transformaciones que ocurren casi sin hacer ruido.
Ficha técnica
Título: La librería del señor Livingstone
Autora: Mónica Gutiérrez
Año de publicación: 2017
Editorial: Ediciones B / B de Bolsillo
Género: Novela contemporánea – feelgood
Idioma original: Español
Extensión: 288 páginas
Ambientación: Londres, Inglaterra
Formato consultado: Audiolibro
Narradora: Raquel Jalón
Editorial del audiolibro: Penguin Random House Audio
Año de publicación del audiolibro: 2022
Duración: 6 horas y 40 minutos

Acerca de la autora
Mónica Gutiérrez Artero es una escritora española, además de historiadora, periodista y profesora. Gran lectora de literatura británica y amante de las historias con humor y encanto, se ha especializado en la novela feelgood: relatos que buscan ofrecer al lector un espacio amable y reconfortante sin renunciar a las pequeñas dificultades de la vida cotidiana. Es autora de varias novelas, entre ellas Todos los veranos del mundo, El noviembre de Kate, Club de lectura para corazones despistados y La librería del señor Livingstone, publicada inicialmente en 2017. Enlace a su página aquí.
Cada libro es un viaje distinto, gracias por acompañarme en este.
Y si, como yo, encuentras en los libros una forma de refugio, hay otra historia que quizá también puedas disfrutar: Bienvenidos a la librería Hyunam-Dong, de Hwang Bo-Reum. Tiene puntos en común con esta novela —una librería, personas que buscan su lugar, vidas que no resultaron como esperaban—, aunque debo decir que a mí me gustó aún más



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