Chiaroscuro: Claro-oscuro
Hoy aprendí un término básico en arte y me gustó tanto que quiero compartirlo con ustedes: chiaroscuro, una palabra italiana que significa literalmente claro-oscuro. En pintura, se refiere al contraste entre las zonas iluminadas y las zonas en sombra, utilizado para dar volumen, profundidad y, a veces, dramatismo a una escena. Y dos artistas famosos permiten entender muy bien cómo puede usarse de maneras completamente distintas: Leonardo da Vinci y Caravaggio.
Leonardo es niebla. Caravaggio es reflector
Leonardo da Vinci vivió durante el Renacimiento. En sus pinturas, la luz y la sombra suelen mezclarse poco a poco. No hay una frontera brusca entre una y otra.
Ahí aparece una palabra nueva para mi colección:
sfumato.
Viene de fumo, humo.
Y funciona perfectamente para recordarlo. En la Mona Lisa, por ejemplo, las sombras del rostro parecen deshacerse. La luz no termina de golpe. Se convierte lentamente en sombra.
Leonardo da Vinci = humo, transición, suavidad.
Luego está Caravaggio.
Un siglo después, ya entrando en el Barroco, parece que alguien hubiera apagado las luces de la habitación… y encendido un reflector.
En cuadros como La vocación de San Mateo hay grandes zonas oscuras y una luz intensa que aparece de repente y te dice exactamente dónde mirar.
Eso se relaciona con el tenebrismo.
Caravaggio = oscuridad, contraste, drama.
Y entonces entendí mejor el claroscuro.
No es simplemente pintar unas cosas claras y otras oscuras. La luz puede dar volumen, crear ambiente e incluso contar la historia.
Leonardo parece decir:
mira despacio.
Caravaggio:
¡mira aquí!
También me gustó descubrir que sus pinturas pertenecen a épocas diferentes.
Leonardo encaja en el Renacimiento, con su interés por el ser humano, la naturaleza, el conocimiento y la observación.
Caravaggio pertenece al mundo del Barroco, mucho más amigo del contraste, el dramatismo, la apariencia y la incertidumbre.
Y aquí apareció una conexión que me encantó: Caravaggio fue contemporáneo de Cervantes y Shakespeare.
Mientras él pintaba aquellas escenas oscuras atravesadas por luz, Cervantes escribía Don Quijote y Shakespeare llenaba sus obras de dudas, apariencias, traiciones y fantasmas.
De repente la historia del arte dejó de parecerme una lista de cuadros famosos.
Era una época completa.
Así que mi primera mini lección de arte quedó resumida así:
Leonardo: niebla.
Caravaggio: reflector.
Sfumato: la luz se desvanece.
Tenebrismo: la luz irrumpe.
No sé mucho más.
Pero ahora, cuando mire un cuadro, tengo una nueva pregunta:
¿la luz acaricia o golpea?
Y me parece un buen comienzo.
Artistas

Renacimiento
1452–1519
Curioso, observador, estudioso
Luz suave
Sfumato
Efecto: niebla, transición
Obras

La luz se mezcla poco a poco con la sombra
No hay cortes bruscos
Sensación suave y misteriosa
La luz envuelve
Parece humo o niebla

La luz entra con fuerza
Hay gran contraste
Sensación dramática y teatral
La luz señala
Parece un reflector





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