A quienes se han quedado esperando amor donde solo hubo confusión.
A quienes ofrecieron ternura, compañía y verdad, y recibieron silencios, excusas y migajas.
Este texto es para ustedes. No estuvieron equivocados por haber amado.
Lo único que nunca debe doler… es elegirse a uno mismo.

Hoy, después de releer “Te perdiste mi amor”, entendí cuánto he cambiado.

Entonces escribí desde el dolor. Me dolía que no me eligieras, que no sintieras por mí lo que yo sentía por ti. Pero lo que más me dolía era algo aún más profundo: la certeza de que nuestra amistad nunca fue recíproca. Yo lo sabía, pero me aferré a la esperanza.

Era fácil hacerlo. Coqueteabas, te insinuabas, me besaste… y aun así me decías que no podíamos tener nada. Esa contradicción me confundía. Me mantenía cerca. Me hacía creer que, tal vez, con el tiempo, llegarías a quererme. Por un momento lo creí. Pensé que al fin te habías dado cuenta de lo que yo valía.

Pero no. Solo fue una ilusión que yo misma construí sobre migajas de afecto disfrazadas de posibilidades.
Porque la verdad es que yo no cumplía tus requisitos.
Y entonces, en apenas una semana, conociste a alguien más.
Con ella sí fue fácil, claro, inmediato. Ella era “la mujer que habías estado esperando”.

Y yo… me quedé ahí, preguntándome por qué no fui suficiente.

Hoy lo entiendo: no se trataba de no haber sido suficiente. Se trataba de que nunca me elegiste, y yo me quedé para verlo. Esperando, deseando, soñando… mientras tú solo me dabas lo justo para no dejarme ir, pero jamás lo necesario para quedarte.

Ese fue mi error: quedarme.
Y peor aún: culparme por tener esperanza.

Pero hoy aprendí algo importante: el amor —ya sea entre amigos o parejas— debe ser recíproco. No puede existir solo en una dirección. No basta con sentir: hay que elegir, construir, cuidar.

Yo sentía una conexión profunda contigo, que quizá venía de mis heridas, de mi historia, de todo lo que anhelaba. Pero vos nunca la sentiste conmigo.
Y esa es una verdad dura, pero liberadora.

Durante mucho tiempo intenté al menos quedarme como tu amiga. Pensé que si no podía tener tu amor, al menos podría tener tu cercanía. Pero ni eso fue real.
No me valorabas ni siquiera como amiga.

Y eso, quizás, fue lo que más dolió. Porque la amistad era lo único que todavía podía sostenerse, y ni siquiera eso te importó cuidar.

Cuando escribí “Te perdiste mi amor”, te amaba tanto y me amaba tan poco, que estaba dispuesta a seguir allí, aunque me doliera cada gesto que me recordaba que no me elegías.

Hoy, las cosas han cambiado.
Hoy me amo tanto que no puedo seguir entregando mi amor a quien no lo valora.

Ya no puedo desperdiciar más de mi tiempo, de mi energía, de mi vida, en alguien que nunca estuvo… y que nunca me eligió.

Y sí, tuve esperanza. Me dolía haberla tenido. Pero hoy dejo de castigarme por eso.
No fue debilidad: fue amor.

Y ahora, con amor, me elijo a mí.

Porque no se trata de ser suficiente para alguien.
Se trata de valorarse uno mismo. De asumir la responsabilidad de elegir no quedarse donde duele y no puedes hacer nada más.

Hoy cierro ese capítulo con ternura hacia quien fui… y con un abrazo profundo a quien soy ahora.
Ya no espero. Ya no me culpo. Ya no mendigo amor.
Hoy camino ligera, con las manos libres, y el corazón en paz.


Descubre más desde Mi viaje a la lectura / My Journey into Reading

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

3 respuestas a ««¿Soy suficiente? Nunca me eligió… y al principio yo tampoco»

  1. Avatar de Kevin Mayorga
    Kevin Mayorga

    Viví algo similar, y, debo reconocer que, lamentablemente fui él. Lo creas o no, llega a doler mucho haber causado daños en otra persona. Te persigue la culpa, al menos es lo único que nos hace sentir humanos.

    1. Avatar de Mi Viaje a la Lectura
      Mi Viaje a la Lectura

      El amor no puede forzarse, y cada persona tiene derecho a elegir lo que siente y a quién elige. No podemos cambiar lo que el otro siente, pero sí podemos aprender a elegirnos a nosotros mismos. A no quedarnos donde no hay reciprocidad, donde no se nos valora, o donde duele más de lo que construye.
      Si estuviste del otro lado, es probable que a la otra persona le doliera, hicieras lo que hicieras. Pero siempre se puede evitar seguir haciendo daño. Por eso, lo importante es ser consciente… y transformar esa conciencia en responsabilidad afectiva.
      Si fuiste “él”, no dejes que la culpa te persiga. Yo no culpo. Solo agradezco haber aprendido a elegirme.

      1. Avatar de Kevin Mayorga
        Kevin Mayorga

        Gracias a Dios llegó se llegó el momento en que mi vida dio un giro muy importante. De hecho, el haber actuado de esa manera fue producto de que también estuve del otro lado, de rechazo. No fue la mejor manera de evitar ser dañado, pero no podía seguir así. Ahora es parte del pasado y una buena lección de vida.

Deja un comentario

error: Content is protected !!

Descubre más desde Mi viaje a la lectura / My Journey into Reading

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo