Mi habitación perfecta para leer y escribir estaría en una casa en la montaña, con una vista hermosa que se pudiera contemplar a través de un ventanal de piso a techo. Sería un espacio muy iluminado, con una chimenea cercana para los días fríos, donde el fuego acompañe las palabras y los silencios.
Tendría un estilo moderno y minimalista, sin excesos, con un sillón amplio y muy cómodo, ajustable en varias posiciones, una manta siempre a mano y espacio suficiente para respirar con calma. En una de las paredes, una biblioteca incrustada guardaría mis libros, como si formaran parte de la casa. Un lugar pensado para detener el tiempo, leer despacio y escribir sin prisa.




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