Me he dado cuenta de que no utilizo un solo nombre.
Utilizo varios.
Y cada uno sabe exactamente cuándo aparecer.

Mi primer nombre es el que se pone serio.
Lo uso para trabajar, para estudiar, para presentarme en escenarios donde tengo que demostrar algo.
Es el nombre que firma documentos, que responde correos, que sostiene responsabilidades.
Es el que aparece cuando algo duele y no hay opción de desarmarse.
Ese nombre carga mi historia completa.
No se esconde.

Mi segundo nombre es distinto.
Lo uso cuando no quiero que sepan demasiado de mí.
Cuando hago reservas para caminatas.
Cuando prefiero que no pregunten a qué me dedico ni de dónde vengo.
Es el nombre que usaba mi abuelita para llamarme.
Con su diminutivo suave.
Todavía puedo escucharlo así: redondo, tibio.

No soy especialmente tierna.
O eso creo.
Vivo la mayor parte del tiempo dentro de una estructura bastante rígida.
Pero tengo un único peluche —una gorila— que se llama como mi segundo nombre.
Y eso, aunque parezca pequeño, dice algo.
Quizás la ternura no se fue.
Solo eligió quedarse en un lugar seguro.

Y luego está Abril.

Abril no existe en documentos.
Es mi pseudónimo.
El mes en que nací.
Es el nombre que alguna vez pensé para una hija.

Abril es distinta.
No es tan psicorrígida.
No vive atrapada en lo que fue.
Es la única que pudo volver a enamorarse sin calcular cada riesgo.
La que todavía cree que el mundo puede abrirse.
La que no necesita explicar su pasado antes de permitirse un sueño.

A veces no me gusta decir mi nombre.
Ninguno.
Prefiero pasar desapercibida.
Estar presente sin tener que identificarme.
Sin que mi historia entre primero que yo.

Solo estar.

Abril es el lugar donde descanso
y también el lugar desde donde vuelvo a empezar.

No me esconde del mundo.
Me recuerda que todavía puedo elegir cómo estar en él.

No sé si a alguien más le pasa.
No sé si todos tenemos versiones que administramos según el contexto.
O si algunos simplemente se llaman igual en todas partes.

Por ahora, esto lo comparte Abril.
Y quizá, sin saberlo, también lo comparte la versión de mí que aún está aprendiendo a habitar su propio nombre.


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2 responses to “Los nombres que me habitan”

  1. Avatar de sunshine
    sunshine

    Muy bonito🤗

    1. Avatar de Mi Viaje a la Lectura
      Mi Viaje a la Lectura

      ¡Muchas gracias! 🤗 Me alegra mucho que te haya gustado.

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