Hoy quiero cambiar nuevamente mi vida, pero antes debo saber y organizar lo que queda de ella.
Un libro volvió a mí: La magia del orden.
Este libro cambió mi vida hace muchos años (tengo un post al respecto) y hoy quiero hacerlo de nuevo.
Han sido más de tres años de solo sobrevivir, de hacer lo básico para estar aquí.
He viajado.
He leído.
Hice deporte, hasta que me lesioné el hombro.
He escrito.
Y he huido de mi vida, de lo que realmente tengo y de lo que quiero.
Siento que lo perdí casi todo. Eso ocurrió hace un poco más de tres años.
Yo dejé esa vida.
Yo soy la artífice de mi propia pérdida.
Las razones: ya no quería seguir viviendo así.
El problema fue después:
¿Entonces cómo quiero vivir?
Seguí avanzando para seguir perdiendo. Intenté muchas cosas y ninguna funcionó.
Y cuando conocí a alguien, con quien sentía que estaba sanando, también perdí.
Llevo mucho tiempo quieta.
Sin querer moverme en lo fundamental.
Solo en lo necesario.
En lo suficiente para sentir que mi vida no se derrumbará por completo.
El problema es que ya no sé qué tengo.
Lo tengo en cajas.
Cajas que ya ni sé dónde están.
Perdí mi hogar y ahora solo siento que habito un espacio. Un espacio que no me pertenece.
Y, ahora, me cuesta moverme.
Me asusta cada paso nuevo.
Me asusta arriesgarme para seguir perdiendo.
Solo me he desconectado, buscando otros lugares que no me pertenecen, perdida y sin encontrar mi propio lugar.
Esta es una de mis pesadillas más frecuentes, estar totalmente perdida.
Pero volvamos al libro.
La magia del orden.
Voy a organizar mi vida, de nuevo.
Hay dos cosas que, según la autora Marie Kondo, se debe hacer: desechar y quedarnos con todo aquello que nos haga feliz, y encontrarle a cada cosa su lugar.
¿Qué me motiva?
Sé que funciona.
Que la vida cambia cuando organizas lo que tienes.
Que esa frase de conservar solo lo que te hace feliz no solo aplica para las cosas, aplica para uno.
Pero primero hay que conectar con lo que me hace feliz.
Quiero vivir, no solo sobrevivir.
Quiero saber qué tengo y para dónde quiero ir.
Construir nuevamente la vida que quiero, pero saber quién soy después de ese desastre de hace más de tres años. Saber qué quedó después de todo aquello que se derrumbó.
Buscar mi estilo de vida ideal.
Quiero saber que tengo un espacio.
Que ese espacio me pertenece.
Y que en él están las cosas materiales que tengo.
Que en mi cabeza no tenga que pensar que tengo todo en lugares diferentes o que no sé lo que tengo.
¿Sabes?
Dejé cajas que nunca desempaqué.
Y nunca lo hice porque este no era mi lugar definitivo.
Quiero tener todo organizado para cuando encuentre ese lugar.
Quiero tener espacios libres de cajas.
Libres de cosas que no uso.
Sentirme en paz.
Quiero tener esa habitación que resuene conmigo.
¿Cómo la sueño?
Una habitación blanca, minimalista, con muebles color café, bien iluminada.
Con luces LED que pueda encender en las noches en medio de una pesadilla y que me dejen mirar las estrellas.
Con un sillón para poder leer.
Y una planta que pueda estar en la habitación.
Sin muebles adicionales para guardar, porque los que hay son suficientes para guardar lo que tengo.
Sin televisor.
No veo televisión desde hace más de tres años.
Este es mi primer paso.
Comenzar por el exterior,
para que adentro todo se acomode.
Ya no más pausas.
Esta pausa ha sido larga.

Esta es la primera entrada de la serie Lo que queda, inspirada después de haber leído La magia del orden de Marie Kondo.
Próxima entrada: El caos como principio de todo.




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