La vida cambia todo el tiempo. Y Costa Rica llegó como un viaje no planeado, con muchos lugares e historias que, sin saberlo, necesitaba en ese momento. La Catarata La Fortuna fue uno de esos lugares que no solo maravillan: se viven, se sienten.

Como les conté en alguna de mis historias, me lesioné el hombro y tuve que dejar de hacer dos de las actividades que más disfrutaba: jugar squash y nadar. Para alguien que siempre ha encontrado en el movimiento una forma de sentirse libre, no fue un cambio fácil. Si no conoces esa historia, puedes leerla aquí.

Pero hubo algo que no cambió.

Me sigue fascinando el agua.

Si existe una cascada que conocer, y para llegar hasta ella hay que bajar más de 500 escalones y luego volver a subirlos, allí estaré. El esfuerzo siempre vale la pena cuando al final te espera un lugar capaz de quitarte el aliento.

Por cierto, nunca he hecho torrentismo. Es una de esas experiencias que siguen en mi lista de pendientes y que espero cumplir cuando mi hombro esté completamente recuperado.

Mientras tanto, descubrir lugares como la Catarata La Fortuna fue mi manera de volver, poco a poco, a aquello que tanto disfruto: sentir la fuerza del agua, escuchar su sonido y recordar que, aunque la vida cambie constantemente, siempre encuentra nuevas formas de sorprendernos.

Catarata La Fortuna, Costa Rica
Catarata La Fortuna. © 2026 Mi viaje a la lectura.

Desde el estacionamiento no se ve absolutamente nada. Solo un sendero que desciende entre la vegetación y una escalera que parece no terminar nunca. Más de quinientos escalones separan el mirador de la base de la cascada. Uno empieza a bajar sin imaginar que, con cada peldaño, el sonido del agua irá sustituyendo poco a poco cualquier otro ruido.

Vista desde el mirador, Catarata La Fortuna. © 2026 Mi viaje a la lectura.

El bosque húmedo hace el resto. El aire cambia, la temperatura desciende unos grados y todo adquiere ese color intenso que solo existe en los trópicos. Las hojas parecen más grandes, los árboles más altos y el agua más cercana.

Entonces aparece.

Una columna de agua de unos setenta metros cae con una fuerza que resulta imposible transmitir en una fotografía. Nace en las montañas cercanas al antiguo volcán Chato y termina formando una piscina de un verde profundo rodeada por paredes cubiertas de vegetación.

No es una catarata para contemplar desde lejos. Aquí se puede sentir el viento que produce la caída del agua, escuchar el estruendo constante y, si el caudal lo permite, entrar al río para nadar en una de las piscinas naturales más conocidas de Costa Rica.

Después de un rato, uno entiende que la verdadera dificultad no era bajar.

Era volver a subir.

Los mismos escalones que parecían sencillos al inicio se convierten en una prueba de paciencia y de resistencia. Hay descansos distribuidos a lo largo del recorrido y casi todos los visitantes terminan haciendo una pausa, no solo para recuperar el aliento, sino también para volver la vista atrás una vez más.

Quizá por eso la experiencia resulta tan memorable. No se trata únicamente de una catarata espectacular, sino de un lugar que exige un pequeño esfuerzo para ser descubierto. Y, como ocurre con tantas cosas que merecen la pena, precisamente ese esfuerzo hace que el recuerdo permanezca durante más tiempo.

Quiero compartir un pequeño video con algunas de las imágenes que viví en la Catarata La Fortuna, uno de esos lugares que se disfrutan con todos los sentidos.

¿Qué les parece esta cascada?

Catarata La Fortuna

La más espectacular que he conocido hasta ahora sigue siendo la Cataratas del Iguazú, un viaje que hice hace muchos años. Pero los viajes, como la vida, tienen su momento. Cada cascada tiene su propia magia y llega cuando tiene que llegar.

¿Cuál es la cascada que más los ha sorprendido? Tal vez sea mi próximo destino. Gracias por acompañarme hasta acá.

Serie mi viaje a Costa Rica. Publicación anterior: Dos volcanes diferentes en Costa Rica.


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4 respuestas a «Catarata La Fortuna en Costa Rica»

  1. Avatar de sandruski1
    sandruski1

    A mi estas caídas de agua me parecen hipnóticas, sobre todo viviendo en una isla donde llueve poco. Ese paisaje verde es una maravilla y, las escaleras, serían una yincana para mis rodillas. Gracias por dejarnos asomar a todo ello con tu entrada! ❤️

    1. Avatar de Mi Viaje a la Lectura
      Mi Viaje a la Lectura

      Las cascadas tienen algo especial, ¿verdad? Me alegra mucho que hayas disfrutado de este pequeño paseo por La Fortuna. Gracias a ti por acompañarme en el viaje y por dejar tu comentario.

  2. Avatar de BDEB
    BDEB

    Preciosas imágenes y vídeos Abril, muchas gracias por compartirlo.
    Un abrazo y feliz semana.

    1. Avatar de Mi Viaje a la Lectura
      Mi Viaje a la Lectura

      Disfruto mucho este tipo de viajes. Gracias a ti por leerme y por comentar. Sé que andas ya en campamento. Espero que todo vaya muy bien. Un abrazo y feliz semana.

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