

La Patasola tiene el cabello largo y enmarañado, una sola pierna y una voz que parece un lamento. Habita en los lugares más apartados del monte y aparece, sobre todo, ante quienes caminan solos.
Es un alma en pena. Pero antes de convertirse en leyenda, tuvo una historia en vida.
Según una de las versiones más conocidas, fue una mujer casada y madre de tres hijos. Dicen que fue infiel y que, al descubrirla, su esposo la atacó, la dejó sin una pierna y acabó con su vida. Desde entonces, su espíritu vaga por bosques, montañas y caminos.
Algunas historias cuentan que se presenta ante los hombres solitarios con la apariencia de una mujer hermosa. Los seduce y los conduce hacia lo más profundo del monte. Solo cuando ya es demasiado tarde revela su verdadera forma y los castiga.
Otros relatos dicen que continúa recorriendo los bosques en busca de los tres hijos que dejó atrás.
Una mujer convertida en monstruo
Esta me parece una de las historias más difíciles entre los mitos y las leyendas de Colombia.
No solo por la violencia que sufrió la Patasola, sino por la manera en que fue recordada. La narración destaca su infidelidad como si pudiera explicar el castigo, mientras la responsabilidad del hombre que la atacó parece desvanecerse con el paso del tiempo.
La infidelidad puede causar dolor, pero nunca justifica la violencia.
La Patasola perdió la vida y también perdió la posibilidad de permanecer en la memoria como una mujer que había sido víctima de una agresión. La tradición terminó convirtiéndola en una criatura aterradora, seductora y peligrosa.
El monstruo de la historia terminó siendo ella, no el hombre que la atacó.
También resulta paradójico que, en algunas versiones, regrese para atraer y castigar a los hombres. Tal vez la leyenda la convirtió en una amenaza; pero quizás también le concedió, después de muerta, la fuerza que no tuvo para defenderse en vida.
¿Es entonces una mujer castigada, un alma que busca a sus hijos o una figura que regresa para vengarse?
La Patasola perdió la vida por la violencia de su esposo y, con el paso del tiempo, la leyenda la convirtió en una criatura aterradora.
Hoy yo también vuelvo a contar su historia. Pero hacerlo no significa repetirla sin cuestionarla. Podemos conservar nuestros mitos y leyendas, reconocer el tiempo y la sociedad en que nacieron y, al mismo tiempo, preguntarnos qué mirada sobre las mujeres hemos heredado a través de ellos.
Tal vez detrás del monstruo que aprendimos a temer siempre hubo una mujer cuya historia merecía ser contada de otra manera.

Un libro para leer y regalar
La historia de La Patasola también forma parte de Mitos y leyendas de Colombia, de Abril M2, un libro ilustrado que reúne relatos de nuestra tradición oral, pensado para disfrutar de su lectura o compartirlo con alguien especial.
Disponible en Kindle, tapa blanda prémium y tapa dura.
Encuéntralo en:
Con esta historia continúa Entre ríos y bosques, la primera parte de Mi viaje a los mitos y leyendas de Colombia. Si quieres seguir explorando estos personajes, puedes conocer a El Mohán, guardián de los ríos; La Madremonte, madre y protectora de la naturaleza; y El Hombre Caimán, cuya transformación terminó convirtiéndose en símbolo de toda una región.




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