

La Madremonte es una mujer cubierta de hojas, musgo y ramas. Es la madre de la naturaleza: posee la ternura necesaria para cuidar a sus hijos, pero también la fuerza suficiente para destruir a quienes intentan hacerles daño.
Dicen que persigue a los cazadores y leñadores que se internan en el monte para herir a sus criaturas. Cada vez que un animal muere o un árbol cae, su grito se escucha entre la espesura.
También protege los nacimientos de agua, los bosques y los límites de la tierra. Cuando alguien invade sus dominios, puede desatar tormentas, aumentar el caudal de los ríos o hacer que los caminantes pierdan el rumbo. Quienes entran al monte sin respetarlo pueden avanzar durante horas y terminar siempre en el mismo lugar.
Nadie puede describir con certeza su rostro. Algunas versiones hablan de una mujer grande, con ojos rojos y facciones ocultas bajo la vegetación. Tal vez nadie logra verla con claridad porque la Madremonte adopta el rostro que la naturaleza necesita para defenderse.
¿Qué representa la Madremonte?
La Madremonte podría parecer una criatura creada para causar miedo. Sin embargo, casi siempre dirige su furia contra quienes talan los árboles, cazan animales, contaminan las fuentes de agua o invaden terrenos que no les pertenecen.
No castiga sin motivo. Advierte que la naturaleza tiene límites y que tomar de ella más de lo necesario puede traer consecuencias.
Mucho antes de que habláramos de protección ambiental, deforestación o conservación de los ecosistemas, esta leyenda ya enseñaba que los bosques no eran lugares vacíos disponibles para ser explotados. Tenían una guardiana.
Tal vez la Madremonte no sea un monstruo. Quizás sea la forma que encontraron nuestros antepasados para recordar que la naturaleza también puede defenderse.
La llamamos madre porque da vida, alimenta y protege. Pero ninguna madre permanece indiferente cuando alguien lastima a sus hijos.
Y tú, ¿conoces en tu tierra alguna leyenda sobre un ser que proteja los bosques y la naturaleza?
Para seguir este viaje
Entre ríos y bosques reúne las primeras historias de Mi viaje a los mitos y leyendas de Colombia. Puedes continuar el recorrido con El Mohán, misterioso habitante de los ríos; La Patasola, una leyenda que invita a mirar de nuevo la forma en que contamos el pasado; y El Hombre Caimán, uno de los personajes más singulares del folclore del río Magdalena.




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