«Una deslumbrante mezcla de historias que exploran lo que significa ser humano al tiempo que muestran la dotada imaginación y el gran sentido del humor de Atwood» NPR. Fuente: Tinta Club del Libro

«Perdidas en el bosque» es un libro compuesto por quince relatos cortos que, con sensibilidad y profundidad, exploran los múltiples matices de la experiencia humana. A través de sus páginas se entretejen temas como la familia, las relaciones de pareja, la pérdida, los ciclos vitales, el duelo, la resiliencia, la memoria y el acto de compartir la vida con otros; todo ello con el estilo característico de Atwood, que combina humor, sinceridad, una gran imaginación, agudeza y compresión de la condición humana.

Margaret Atwood es reconocida como una de las grandes narradoras de nuestra era, y eso queda evidente en cada uno de estos relatos. Las historias están tan bien construidas, tan exquisitamente descritas y entrelazadas con elementos de la realidad, que es fácil comprender por qué Atwood es una de las principales exponentes de la ficción especulativa, un género que se caracteriza por narrar hechos que, aunque imaginarios, podrían llegar a ocurrir.

Durante la presentación en inglés del libro, realizada en el Sanders Theatre de Harvard, Atwood mencionó que muchas de las historias fueron profundamente influenciadas por la vida y el clima político durante la pandemia. Incluso estableció un paralelismo con la peste negra, época que dio origen a El Decamerón de Giovanni Boccaccio. En otra entrevista, describió esta obra como un ejercicio de autoficción. Además, en una conversación virtual durante el Festival Literario de Charleston, explicó que el título del libro proviene de una antigua balada popular que narra la historia de dos niños pequeños que se pierden en el bosque y mueren. Fuente: Tinta Club del Libro

El libro está estructurado en tres partes. La primera reúne los relatos protagonizados por Tig y Nell, una pareja casada que aparece en las tres historias iniciales. La segunda parte incluye ocho cuentos independientes, en los que se mezclan el humor negro, la ciencia ficción, la fantasía y la ficción histórica. En la tercera parte, la narrativa retoma a Tig y Nell, pero esta vez marcada por la ausencia de uno de ellos, lo que le permite a Atwood explorar con mayor profundidad temas como la pérdida, el duelo y la vida tras la muerte de un ser amado.

Los relatos no siguen un hilo conductor ni desarrollan una historia central, especialmente en la segunda parte, donde cada relato es completamente independiente. Por eso, para esta reseña decidí hacer un breve resumen de cada uno. Al final del libro se incluye un índice, lo que refuerza la idea de que no es necesario leerlo de forma lineal, ya que no hay una conexión directa entre las historias. Dividiré esta reseña en tres publicaciones, y hoy comenzaré con la primera parte del libro.

Parte I Tig y Nell

Primeros auxilios

En este primer relato conocemos a Nell y Tig, una pareja cuya narración comienza con un episodio inquietante ocurrido en la década de 1980. Al regresar a casa, Nell encuentra sobre la mesa de la cocina un cuchillo y una zanahoria a medio cortar, manchada de sangre. Ni Tig ni su hija de nueve años están allí. Esta escena, cargada de tensión, se entrelaza con el presente, donde la pareja asiste a un curso de primeros auxilios —obligatorio para poder dictar unas charlas a bordo de una embarcación—. El relato transita entre pasado y presente, entrelazando recuerdos, emociones y reflexiones en torno a lo que están aprendiendo, y a la fragilidad de la vida cuando uno se enfrenta a situaciones donde actuar o no actuar puede marcar la diferencia.

Dos hombres muy quemados

En este relato, la autora nos cuenta en primera persona la historia de dos hombres con quienes tuvo algún tipo de vínculo: John, “un irlandés explosivo y desgarbado”, y François, “un francés bajito, regordete y afable”. Ambos habían participado en la guerra, alrededor de 1939, y sus recuerdos —filtrados por el humor, la nostalgia y cierta opacidad— dan forma a una memoria compartida que oscila entre la amistad y la distancia. Imagen creada con ChatGPT

Morte de Smudgie

En Morte de Smudge, Nell lidia con la muerte de su gato recurriendo no al consuelo de lo cotidiano, sino al artificio literario. Reescribe, con un tono entre lo solemne y lo absurdo, el poema Morte d’Arthur de Tennyson —a su vez basado en la obra de Malory— como si la pérdida de Smudge mereciera un ritual artúrico. La muerte, al fin y al cabo, no distingue entre gatos, reyes ni las personas que amamos.

Gracias por acompañarme en esta primera parte. A continuación comparto la segunda y tercera, que dan cierre a esta travesía literaria.

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Cada libro es un viaje distinto, gracias por acompañarme en este. 💫


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